Capítulo narrado por Caroline.
Jov Walkovic. Ohio. Lakewood.
Viernes, 14 octubre, 22:07
Querido Papá,
Tanto tiempo sin verte, no sabes cuánto quiero ir a casa y estar contigo.
Acá el colegio es MUY diferente, ya no estamos con las presiones de las pruebas todos los días ni tenemos las extensas jornadas de clases. Ahora solo tenemos clases en las mañanas y toda la tarde es nuestra.
Algo cómico es que nosotros llegamos en la quinta semana de clases de los alumnos de este colegio y ellos cada dos meses (ocho semanas) de clases después tienen dos semanas de vacaciones. Hoy no he tenido clases ya que es un día “festivo” para los de acá. Es decir que en dos días más (lunes) empiezan mis verdaderas “vacaciones”.
¿Cómo has estado tú?
Yo últimamente me he resfriado bien a menudo. No sé qué será, pero he tenido fiebre y algunas recaídas. Nada grave.
He pensado en escaparme esta semana a verte, y quedarme contigo para las fiestas (No creo que me dejen pero lograré salir, ya verás. Siempre encuentro el camino a casa.) Y si tengo suerte y nos dejan, iré con Kate.
No sabes lo grande que está y la encontrarás más grande ya que no la has visto en harto tiempo.
Bueno creo que esta carta te llegará a las 3:07 ya que el lema del correo acá es “De aquí al fin del mundo en 5 hrs.” (Y misteriosamente todas las cartas a cualquier parte del mundo llegan en menos de 5 horas.
Bueno Papá, me iré a acostar. Besos y acuérdate de visitar a Mamá. (Acuérdate de cambiarles las flores)
Saludos,
Caroline Walkovic.
— ¿A qué va eso? — me di vuelta y vi a Scott apoyado en el respaldo de mi silla.
—Nada de tu incumbencia. —dije dando me vuelta y cerrando el sobre con la carta dentro.
— ¿Será por Patt?, o me equivoco, gatita— la última palabra me la susurro en el oído. Yo me aparte de él.
— ¿Por qué debería ser por él?
— ¿Por qué no?
Ahí me dejó. Con las palabras atoradas en la garganta.
—Anda a acostarte mejor, mañana empieza tu entrenamiento.
— ¡Que!
—Tu entrenamiento…— por la cara que tenía supongo que Scott se dio cuenta que no entendía ni una palabra que salía de su boca.
— ¿Qué carajos has estado haciendo con Patt todo este tiempo que se suponía que tenía que enseñarte todo respecto a los Lucifer? — dijo enojado.
Me encogí de hombros. Scott lanzó un suspiro.
—De acuerdo, lo haremos rápido. Todos nosotros los que tienen dones, poderes, se pueden transformar y lucifer son de una raza llamada Ikall. Hay muchos tipos de Ikall y los principales son los “PHE” como la mayoría de los estudiantes, Lithgow y yo, pero Lithgow y yo somos guardianes así que somos “guardianes PHE”.
Los “PHE” tienen la habilidad para cambiar su forma a un animal o a veces dos además de tener los rasgos esenciales de cada animal. Por ejemplo si alguien es un felino como yo tiene la cualidad de ser rápido y sigiloso.
Después están los “PPEC” y los “PPEP”.
Los “PPEC” que son los que desarrollan “poderes comunes” más marcados como, mayor resistencia física, rapidez, fuerza inhumana y muchos más. Se caracteriza por cosas que los humanos pueden hacer pero ellos pueden hacerlo mejor. Como correr, ellos corren mil veces más rápido.
Y los “PPEP” tienes poderes propios como el don de la curación, telepatía, fuerza mental, invisibilidad, volar, controlar uno de los cuatro elementos (Tierra, fuego, agua, aire).
Y los más importantes son el Lucifer. Ustedes desarrollan uno o dos poderes comunes y uno propio. Además que es muy difícil matarlos ya que solo pueden matarlos con una flecha al corazón.
— ¿Y si me llega por ejemplo una bala al corazón?
—Está claro que no te matará, pero te dolerá como cualquier otra herida, pero no te puede matar. Te pueden hacer añicos cortándote con un cuchillo, pero te regeneras más rápido de lo normal y duele más de lo normal.
—A vamos, ¿entonces se supone que tengo que descubrir mis poderes?
— Si, así que ahora duérmete porque mañana será un día agotador.
Me acosté como me dijo Scott y él se fue a dar su vuelta de las noches. No me di cuenta cuando empezó la pesadilla.
Corría por el bosque escapando de algo que me hacía daño. Todo estaba oscuro. De la nada apareció frente a mí una corrida de fuego quemando todo el pastizal y los arboles, yo pasaba por entremedio de él y no me hacía daño seguía corriendo cuando algo me toma por detrás trato de soltarme pero no puedo, cada vez que forcejeo se va formando un circulo de fuego alrededor de nosotros. El fuego arde muy cerca de mí, pero no me quemaba, otra cosa lo hacía.
Mi sangre.
Arde por mis venas quemándome hasta lo más profundo de mi ser. El ardor empieza a subir desde mis pies, a mis piernas, mi abdomen, mi cuello. Cuando llega a mi cabeza despierto de un salto.
Estoy sudando frio, tengo fiebre y tengo dos toallas en mi cuerpo. Una en el abdomen y otra en la cabeza. Scott sostiene una tercera.
—Esos no son sueños para una pequeña gatita. — me dice Scott cambiándome la toalla de la cabeza.
— ¿Sabes lo que he soñado? — pregunto entre jadeos.
—No exactamente, pero no sé porque puedo sentirlo, siempre he sabido lo que sientes.
— ¿Algún tipo de vínculo?
—Se le podría llamar así, es solo porque te he conocido desde prácticamente toda tu vida.
— ¿Qué hora es? — dije cambiando de tema.
—Tres de la mañana, será mejor que te duermas.
—Si estoy con esta fiebre ¿Tendré que entrenar mañana? —ojala me salve del entrenamiento.
—Sí. Además esto no es fiebre, es solo falta de energía.
— ¿Me hablas en chino otra vez?
—No me digas, ¿Patt no te ha contado sobre la energía?
Negué con la cabeza.
—Me habló solo una vez del tema y solo me dijo algo esencial, como que yo fuera una persona cualquiera que no debiera saber del tema, era como que no quisiera aceptar que yo era Lucifer.
—Jamás ha sido fácil aceptar que alguien cercano sea Lucifer. Acuérdate que es tu vida es la que está en juego.
Mire al techo.
—Bueno te explicare lo de la energía. ¿Te acuerdas de los tipos de Ikall? Los PHE, PPEC, PPEP y los Lucifer.
Y ¿te acuerdas que tenían mayor aura? Bueno, todo ser vivo, humano e Ikall tiene energía. Una que para los humanos es mucho más baja que para un Ikall y menos importante, ya que un Ikall con muy baja energía puede morir fácilmente.
La energía se recibe y se da. Humanos e Ikall pueden recibir energía. Los PHE pueden dar pero muy poca ya que nosotros, como Lithgow y yo, necesitamos siempre tener harta energía para nuestros cambios de forma. Es decir que para los PHE tener la energía muy baja es la muerte segura.
Así es diferente para los PPEC ya que ellos adquieren la fuerza del medio al igual que los PPEP. Es decir (en el caso de los PPEP) que si uno tiene de poder propio el control del agua, saca la energía del agua. Y en el caso de los PPEC sacan su energía al igual que los humanos. Comer y dormir.
Pero en los PPEP hay una excepción, los que poseen poderes como la telepatía, fuerza mental (para mover las cosas) e invisibilidad adquieren su energía de ellos mismos al no haber un recurso del cual sacarla.
Y finalmente están los Lucifer, que pueden dar y recibir energía en grandes cantidades y depende de la persona de donde adquiera su energía.
— ¿Sabes? Me enredaste más de lo que estaba.
—Vamos gatita, es fácil. —Scott tomó una de las hojas que estaban en mi escritorio, un lápiz y escribió.
“*PHE –Persona. Habilidad. Especial. : Pueden cambiar de forma a un animal o dos. Ejemplo. : Yo. Pueden recibir energía en grandes cantidades pero pueden dar muy poca. Pierden energía con facilidad ya que cada cambio necesita gran cantidad de energía.
*PPEC—Persona. Poder. Especial. Común. : Poseen un poder común que son: rapidez, fuerza inhumana, mayor resistencia (fuego, agua. Ejemplo: tocar el fuego, durar mayor rato bajo del agua.), sentidos más desarrollados (Ejemplo: mejor oído, visión u olfato.) Adquieren energía como los humanos. No pueden dar energía.
*PPEP—Persona. Poderes. Especiales. Propios.: Tienen poderes como control de uno de los cuatro elementos, telepatía, fuerza mental, invisibilidad, volar, flexibilidad o curación. Ellos adquieren su energía a través del poder que usen (Si tienen control sobre el agua sacan la energía de ella. Es casi imposible que mueran por falta de energía. Ya que tendría que acabarse toda el agua, fuego, aire o tierra del planeta.) Pueden dar poca energía al igual que los PHE.
*Solo los que tiene como poder propio la telepatía, fuerza mental, invisibilidad, flexibilidad o curación sacan la energía de ellos mismos. Y obtienen la energía al igual que los humanos, así que un sobre uso de su energía los podría llevar a la muerte.
*Lucifer—Portador de luz. : Pueden tener dos poderes comunes y uno propio. Adquieren su energía de la piedra. Pueden dar grandes cantidades de energía, no importa que poder común o propio tenga. No pueden morir por falta de energía, pero pueden quedar muy débiles por mayor tiempo y quedar inconcientes. (Que podría causarle daños irrevocables como pérdida constante de memoria o no poder moverse.)
Solo pueden morir con una flecha de madera al corazón. Si se le causa una herida mortal (para un humano o un Ikall) solo quedan con graves heridas y (obviamente) mucho dolor.
Tienes cicatrización rápida (pero dos veces más dolorosa)
A los 18 años (cuando las cicatrices y las piedras brillen) deben unirlas (piedras y cicatrices) para salvar este chiquero de mundo. La mayoría de las veces los Lucifer mueren cuando juntan las piedras por falta de energía.
Ejemplo: Tu y Patt.”
Lo último sinceramente no me gustó para nada. Scott sacó la tibia toalla de mi abdomen y puso una fría. No pude evitar no estremecerme. Hiso lo mismo con la de mi cabeza.
—Mañana después de mi entrenamiento nos vamos a juntar todos al lado de la salida. ¿No tienes nada para hacer?
— ¿Qué planes puede tener un gato? —dijo sonriéndome.
Sonreí, lo mire a los ojos y después los cerré. ¡Vaya! Si que estaba cansada. Sentía como Scott me cambiaba las toallas a cada rato. Después del cuarto cambio de toallas Scott me dio vuelta dejándome boca abajo y puso una toalla en mi espalda. Con esa sí que salté.
—Tranquila, sigue durmiendo. — me dijo Scott sacándome los cabellos de la cara.
Serían ya las 5 de la mañana y Scott seguía despierto cambiando me las toallas, dando me vueltas y tomando mi temperatura.
De verdad que le debo una.
Me di vuelta y abrí los ojos. Scott no estaba a mi lado, estaba mojando las toallas en el baño. Cuando llegó me vio despierta y me empezó a decir que me durmiera, que o sino no tendría fuerzas para entrenar mañana y bla bla.
—No te preocupes tanto, solo es un poco de fiebre, siempre me da.
—40 grados no es un poco de fiebre, gatita. Y además soy tu guardián y tengo que cuidarte.
—Pero igual tienes que dormir.
—Tu vida sobre la mía. — me respondió igual de rápido como le había respondido yo.
Odiaba que la gente fuera tan considerada conmigo, porque sentía como que me quedaba algo pendiente con ellos. Me salva la vida, le debo la mía. Lo peor que con Scott sería diferente, El decidió dar su vida algún día por otra persona. Es una decisión suya y no podré cambiar eso.
Me volví a dormir. Pero no profundamente. Son de esas veces que estas durmiendo pero sientes y oyes todo a tu alrededor.
Sentía como Scott seguía cambiando las toallas y de vez en cuando me daba vuelta para ponerlas en mi espalda.
Después de un rato deje de sentir las toallas pero sentí que alguien levantaba las sabanas y se metía a mi lado.
Las luces se fueron.
Al siguiente día desperté sola en mi pieza. Me puse un buzo que estaba sobre la silla. Me sentaba realmente bien. Aunque realmente ese tipo de ropa no me llamara mucho la atención. Prefería notablemente unos shorts con una polera o un vestido. Algo simple pero que me diera libertad. No soporto la ropa muy apretada me hace sentir encerrada.
Me dirigí a donde se supone que está el gimnasio. En el segundo piso. Había pasado por afuera de sus puertas varias veces pero jamás me entro la curiosidad para ir a verlo. El deporte no es lo mío.
Una señora de unos aproximadamente treinta años, alta, con amplias caderas y piernas, el negro pelo agarrado en una coleta detrás de la cabeza y unos pantalones estilo bombachos, estaba sentada en una silla en la mitad del gimnasio observando algo en su muñeca. Al verme se levantó y saludó casi como lo haría un militar. Incluyendo el acento.
—Buenos días señorita Walkovic. Usted ha llegado exactamente 11 minutos tarde—dijo acercándose lentamente hacia mi— y hoy es el sexto día de la semana. Así que veamos cómo es usted para las matemáticas. ¿Cuánto es seis por once?
—Sesenta y seis.
—Ahora hágame sesenta y seis abdominales.
Mierda. Sesenta y seis abdominales. “Esta vieja esa loca” y “estos van a ser los peores entrenamientos de mi vida” fueron las primeras dos cosas que se me vinieron a la cabeza en ese momento. Jamás había hecho más de veinte porque terminaba con todos los músculos adoloridos. Ahora tenía que hacer más del triple de eso.
Fueron las horas más agotadoras de mi corta existencia. La primera hora, después de los sesenta y seis abdominales tuve que correr diez minutos con un descanso de cinco minutos de elongación (donde pase los cinco minutos recobrando la respiración) que iban seguidos por dos sesiones de pesas y una de rapidez. A la siguiente hora la entrenadora Gibson (me obligo a llamarla por su apellido) se paró al frente mío con los brazos en jarras y me contemplo tendida en el suelo esperando que recobrara la respiración.
— ¿Veamos que poderes tendrás tú? Fuerza no creo. Rapidez, Pff, hasta una tortuga te gana. Resistencia, no duraste ni un minuto en la prueba que te hice. A que tienes alguno más básico como sentidos subdesarrollados. No sé como podrás sobrevivir con eso. — lanzo una risa chillona.
—Con un oído más agudo quedaría sorda con su risa— dije tan bajo que casi ni yo me escuché.
— ¿Que ha dicho?
— ¿Qué a que se supone que tengo que sobrevivir?
—Querida—dijo agachándose—hay mucha gente afuera que te quiere muerta. Pium. —dijo e hiso con su dedo la trayectoria de una flecha hasta mi corazón.
Se volvió a levantar y me siguió contemplando como si yo fuera un gran fantasma de newton y viniera a decirlo uno de los mayores secretos de la gravedad.
—Supongo que tendrás como poder propio algún otro elemento. Y de común podría ser resistencia y sentidos subdesarrollados, de propios no tengo la menor idea, pero podría ser uno de los otros elementos.
— ¿Cómo puede saber eso antes de que los tenga?
—Porque el señor Kinsley tiene de comunes rapidez y fuerza, y de propio control sobre el fuego, aunque todavía no lo controle muy bien. Y todos los Lucifer tienen poderes similares o que se complementen. Pero nadie sabe. Me han dicho que ustedes son una pareja muy extraña de Lucifer. Los más extraños que se han visto en años.
Fuego. El sueño.
El fuego me va rodeando pero no me quema. Patrick tiene de propio el fuego. Es su elemento. La fuerza es uno de sus comunes. Algo me sostenía y no me podía soltar, tenía más fuerza que yo.
Terminaron las extensas dos horas de entrenamiento y empiezo a bajar las escaleras para dirigirme a mi cuarto cuando me topo con Jess.
—Woah, estas para estar dos horas metida en una tina de agua caliente.
—Es lo único que quiero—dije sentándome en las escalera.
—Pero tendrás que acortarla porque acuérdate que después de la hora de almuerzo nos juntaremos en el patio los cinco.
—No me he olvidado, espera… ¿Cinco?
—Y Cheshire, claro.
— ¿Eso me da...?
—Dos horas para ducharte y descansar un poco. Comeremos allá así que no se te ocurra llevarte nada a la boca ¿Entendiste?
—De acuerdo.
—Me esperas en tu pieza, iré por unas sales y unos aromatizantes exquisitos para tu tina.
— ¿sabes? No es necesario. —dije levantándome para ir a mi pieza antes de que Jess me llenara la tina con aromatizantes y jabones extraños.
—No te molestes, anda a tu pieza y estaré en menos de dos minutos allá—dijo bajando las escaleras corriendo hacia su habitación.
Después del exquisito baño con las sales y aromatizantes olor a fresa que puso Jess me vestí y llevé a Cheshire en brazos. No lo había visto en todo el día y no tenía idea de donde se había metido.
Hace más de una semana que no nos reuníamos los cuatro amigos. Normalmente nos juntábamos casi dos veces o mas por semana pero estas últimas han sido tan extrañas para todos que ni uno (ni yo) ha podido ni siquiera ordenar sus cosas.
Me agradaba ver a mis amigos juntos otra vez. Jess sacando fotos como loca a Cheshire, a Kate y Oliver, a mí con la cabeza en otro lugar, para variar, y de nuevo al gato. Kate y Oliver estaba los dos sentados, muy juntos, tomados de las manos y susurrándose cosas estúpidas y largándose a reír. Como siempre yo era la que estaba en otro mundo. Además de Jess que siempre estaba en su mundo con su cámara. Así fue pasando la hora cuando Cheshire empezó a maullarme y a rasguñar mis piernas para llamarme la atención. No entendía que quería. ¿Le dolería algo?, ¿Tendría hambre? Le ofrecí unos atunes pero los empujaba. Después de un rato de estar molestándome salió corriendo hacia atrás del colegio. Tenía que seguirlo. Supongo.
—Lo iré a buscar y vuelvo. —dije levantándome y corriendo hacia donde se había ido Cheshire hace unos momentos.
Al llegar atrás del colegio no me encontré con Cheshire si no con Scott. Tirado en el suelo. Corrí hacia él.
—Scott ¿Qué te ocurre? —le pregunté dándolo vuelta. Y apoyando su cabeza en mis piernas.
—Me… falta energía—me dijo entrecortado.
—Vamos te ayudo ¿no te puedes transformar?
—No.
Ayude a Scott a enderezarse pero solo consiguió apoyarse en un brazo.
—Caroline, necesito energía.
En ese momento todo lo que me había enseñado Scott se mesclaba en mi mente. Yo podía dar energía. El podía recibir. Yo podía salvarlo ¿Pero cómo? Nadie me enseñó.
Los nervios ya me tenían loca, Scott moriría si no hacía algo ahora. Empecé a temblar de los nervios y de la desesperación.
— ¿Qué hago?, ¿Qué traigo? —Le pregunte casi gritando.
En ese momento Scott me miraba fijamente. Hasta estando al borde de la muerte esbozó una sonrisa.
—Ven— me dijo y me acercó a él. Puso una mano en mi cabeza y no me di cuenta cuando mis labios están sobre los de él. Sentía una corriente que atravesaba de mis labios a los suyos. Todos los sentimientos posibles que una persona podía tener se daban vuelta en mi interior.
En ese momento reaccioné. Una sombra. Patrick. 

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