sábado, 17 de diciembre de 2011

Capítulo 3 de "Gracias a una Piedra"

Patrick salió, la enfermera lo esperaba. Caminaron hacia la enfermería donde el señor Lithgow los esperaba fuera de ella.
-Señorita Margaret, ¿Nos puede dejar a solas un momento?
-Claro.
Margaret entró a la enfermería y cerró la puerta.
-Ahora tu me contaras todo-dijo con tono desafiante.
Patrick lo miraba despectivamente. El profesor esperaba su respuesta. Patrick lanzó un suspiro y antes de poder empezar el profesor lo interrumpió.
-¿Esa chica era la que estaba en la biblioteca contigo?
-Si.
-Continua-pidió el profesor. Patrick no sabía cómo empezar pero al final ordeno las palabras y empezó.
-Ayer en la tarde me encontré con Caroline y le pedí disculpas por lo ocurrido en la mañana ,ella se veía desconcertada de todo, empezó a emblanquecerse poco a poco y se desmayo, después la lleve a mi pieza. Al siguiente día me desperté y la vi apoyada en la pared, me acerqué a ella y le pregunte si se quería ir y me dijo que si, así que la tomé y la lleve a su pieza, la dejé sentada en su cama y salí, le dije que si necesitaba algo que me llamará, a los minutos siento un golpe y entro en la pieza, veo a Caroline tirada en el suelo voy corriendo donde ella, fui a buscar a la enfermera y, …acá estamos.
-¿Por qué no la llevaste a la enfermería al tiro?-pregunto seriamente.
-Porque…-Patrick sabia porque, pero no quería decirlo.
-Sabes que pudiera haber sido algo peor…-Patrick lo interrumpió.
-Sí, lo sé pero no quiero que le hagas daño como a las demás-Patrick estaba casi gritando.
-¿Hacerles daño?-se extraño el profesor.
-Sí, hacerles daño, si hubieras sabido antes que se había desmallado habrías empezado con esos experimentos suyos…
-Pero no vez que ella podría ser.
-Por lo mismo, por eso no quiero que le hagan daño.
-¿Tienes miedo de que pueda ser ella?-el profesor estaba extrañado.
-Sí, tengo miedo de que “podría” ser ella, de que podría ser o no, de que le hagas daño injustamente. Porque no mejor esperamos a que llegue sola-Patrick no se podía calmar.
-Patrick, solo quedan dos años…-Patrick lo interrumpió.
-Sí, todavía queda tiempo, cuando vaya a cumplir 18 te aviso, ahí recién puedes preocuparte, pero no creo que pasara, porque el libro dice que va a llegar antes de que cumpla 18, así que todos estos experimentos son en vano.
El profesor no sabía que decir, todo lo que Patrick decía era verdad, que había dañado a cientos de chicas por buscar la otra mitad de la piedra, cuando el íque igual iba a llegar.
-Permiso, hoy no iré a clases -Patrick se dio media vuelta y entro a la enfermería. El profesor afirmo con la cabeza.
Dentro de la enfermería estaba Caroline acostada durmiendo, la enfermera estaba dentro de la pequeña oficina, Patrick tomo una silla y se sentó al lado de la muchacha.
-No dejes que te hagan daño-susurró en el odio de Caroline.
Ella empezó lentamente a abrir los ojos, miró a Patrick; el estaba igual de sorprendido que ella.
-¿Por qué?-de sus labios salió esa palabra casi indistinguible. Patrick sonrió.
-Por qué no soportaría que te hagan daño.
-¿Por qué gritabas?–Patrick la miró sorprendido.
-Dime-pidió Caroline.
-Mañana te digo, te lo juro, pero no acá-Caroline sonrió y Patrick hizo lo mismo.
-Señora Margaret, Caroline despertó-dijo Patrick subiendo la voz para que lo escuchara.
Margaret salió apresuradamente de la pequeña oficina.
-Querida ¿Cómo te sientes? ¿Sigues mareada?-pregunto Margaret dirigiéndose a Caroline. Enderezó la camilla para que Caroline quedara sentada y le toco la frente.
-Estoy bien, gracias.
-Tienes un poco de fiebre. Toma ésta-Margaret le paso a Caroline un remedio y un vaso de agua que estaba en la mesa.
-Te iré a dejar a tu pieza-dijo Margaret.
-Gracias.
-¿Pero si se desmaya de nuevo?-dijo Patrick exaltado.
-Estaré con ella un rato, además  tengo que hacer su informe-comentó Margaret levantando una carpeta que se encontraba sobre la mesa.
-¿Un informe?-todo esto no le sonaba a algo bueno a Patrick...
-Sí, el señor Lithgow me lo pidió…-Patrick la interrumpió.
-¿Qué datos quiere?
-Nombre, edad, fecha de nacimiento, alergias, enfermedades que haya presentado en su vida y el informe sobre lo ocurrido recientemente.
-¿Cómo piensa obtener toda esa información?
-Dijo que revisara su hoja de vida del colegio donde estuvo antes, ahí se encuentra todo-Patrick puso cara de fastidio.
Cada vez odiaba más al profesor, nunca lo había soportado y jamás lo soportaría. Odiaba su forma de ser, cuando quería algo lo conseguía y le daba lo mismo a quienes dañara.
-Vamos querida, te llevare a tu pieza-Margaret tomó la mano de Caroline para ayudarla a bajar de la camilla -Y tu, anda a clases.
-No iré hoy-respondió Patrick.
-Bueno haz lo que debas hacer, pero hoy Caroline va a descansar así que no la molestes, ¿Entendido?
-Sí.
Margaret llevó a Caroline a su pieza.
Anda a ducharte para que te relajes, te esperaré afuera, lleva tu pijama para que te vistas-Caroline hizo lo que Margaret le decía.
Entro a la ducha y sentía como la tibia agua le rozaba por la cara. Pensaba en lo que Patrick le había dicho, pensaba en su sonrisa, sus ojos, lo tierno que era con ella… ¡ya! Eran muchas cosas por un día. Salió de la ducha, se seco y se vistió; se puso una toalla en la cabeza y salió.
-Perdón por la demora.
-No has demorado nada.
-Según yo pase años allá dentro.
-Bueno, te ayudare a secarte el pelo.
Margaret fue a buscar el secador y lo enchufó al lado de la cama, se sentó al lado de Caroline y empezó a secarle el pelo. Cuando termino añadió.
-Me recuerdas a mi hija cuando era pequeña-Caroline sonrió-¿Cómo se llama tu mama? debe ser una buena mujer.
-Elisabeth, ella murió cuando era pequeña–añadió Caroline.
-Perdón.
-No importa, tampoco la recuerdo mucho, la conozco mas por fotos.
-Bueno será mejor que te acuestes.
-Bueno-Caroline se acostó y saco un libro. Se acordó cuando era pequeña y su padre la acostaba y le apagaba la luz.
-Buenas noches…-antes de Margaret pudiera salir, tocaron la puerta, Margaret abrió y era… 
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