Las tres amigas daban vueltas todo el rato por el largo pasto. Realmente parecían niñas de 8 años. Oliver y Patrick las observaban sentados en el pasto conversando, hubo un pequeño silencio donde solo se escuchaban los gritos de las jóvenes, Patrick observaba a Caroline como se perseguían unas a otra.
-¿De verdad te gusta Carline?-Oliver lo miraba fijamente. Patrick se exalto al oír eso-tranquilo no diré nada-Patrick le sonrió-cuando estaba en la primaria también me gusto pero me daba miedo acercarme a ella porque Jess era demasiado inteligente y siempre sabia todo y yo no quería que Carline supiera que me gustaba.
-Que lio…
-Pero me hice amigo de ellas y bueno acá estoy
-¿Todavía te gusta?-Patrick miraba el suelo.
-Oh no, ya no, eso era cuando éramos más pequeños – Oliver miraba a sus tres amigas como jugaban.
-Y ahora te gusta Kate ¿cierto? He visto como la miras-Patrick miro a Oliver y este solo lo miro sorprendido y esbozó una risa.
-Eres bien listo tu, bueno de echo sí, pero ha sido complicado siendo su amigo, ella me quiere pero como amigo y es horrible pensar que cuando me abraza no hay nada más que solo amistad.
-No creo que sea solo amistad, he visto también como te mira y hoy cuando la mirabas ella se percato de eso y sonrojo. Bueno te deje algo en que pensar, permiso-Patrick se levanto y fue donde estaban las jóvenes jugando y se unió a ellas.
Así paso la tarde Oliver estaba sentado con Kate en el pasto, mirando el atardecer ya que Kate se había cansado de jugar y al ver a Oliver solo le fue a hacer compañía , Patrick reía y jugaba con Caroline y Jess no había quien la separara de su cámara. La tarde caía así que volvieron al colegio donde nadie se había percatado de su ausencia, por suerte.
Ya eran las 11 de la noche y no había nadie por los pasillos, todos estaban es sus piezas incluyendo a Caroline. Algo raro por cierto, pero bueno. Alguien toca a la puerta de Caroline y ella va a abrir. Era Patrick.
-¿Puedo entrar?
-¿Qué haces acá? Pasa apura o te pillaran-Caroline hiso entrar a Patrick.
-Gracias-Patrick entro y se sentó en la cama mientras Caroline ordenaba unas cosas que tenía en el escritorio.
-¿Qué pasó?-Caroline siguió ordenando las cosas sin mirar a Patrick.
-Nada solo quería venir a ver como estabas-Caroline al oír eso quedo fría, miraba a todos lados. Estaba nerviosa.
-¿Qué te pasa?-Patrick se levanto y se puso frente a Caroline con sus manos sobre sus hombros.
-Emmm no nada, es que…
-Es que…
-No nada, es que me tomaste por sorpresa…
-Bueno si quieres me voy-dijo caminado hacia la puerta.
-¡NO!-Caroline tomo la mano de Patrick y él se dio vuelta-No me refería a eso.
-Bueno me quedare…emmm-Patrick se dio cuenta que Caroline le tomaba la mano.
-Oh perdón-Caroline sonrojo y soltó la mano de Patrick.
-No tienes por qué-Patrick sonrió y calmo a Caroline que poco a poco fue sintiendo como sus mejillas se enfriaban. Patrick se sentó en la cama y Caroline lo imitó sentándose al lado de él.
-¿Quieres salir con migo mañana?-Caroline se empezó a sonrojar poco a poco.
-Emmm…bueno. Pero de acá no se puede salir.
-Si lo sé pero te llevare a otro lugar… iremos a un rio que está un poco más lejos de donde fuimos hoy.
-De acuerdo-Caroline le sonrió a Patrick.
-Bueno, te vendré a buscar mañana después de clases-dijo Patrick parándose- y quiero que estés bonita… ¿Caroline estas bien?-Patrick tomo justo a Caroline que caía desmayada.
-¡Por qué no me dijiste que te sentías mal!-Patrick tenía a Caroline entre sus brazos.
Caroline abrió los ojos poco a poco, su cabeza estaba apoyada en Patrick, quién dormía apoyado en el respaldo de la cama y con un brazo rodeando a Caroline. Ella se percato que estaba con una manta así que la corrió y tapo también a Patrick, se apoyo nuevamente en él y se quedo dormida, no tenía intenciones de despertarlo.
La señora de todas las mañanas con su “bella” voz despertó a todo el mundo. Patrick despertó primero que Caroline.
-Buenos días-dijo cuando Caroline empezaba a abrir los ojos.
-Hola…oh que sueño tengo-Caroline se estiraba en la cama.
-Ya arriba será mejor que te levantes.
-¿Y tú? ¿No será mejor que te vayas a tu habitación?
-No me alegues, fue usted la señorita que no aviso que se sentía mal y se desmayo.
-Bueno pero usted fue el caballero que se quedo durmiendo con esta señorita desmayada-Caroline lo miraba con una risa picara.
-Bueno…emmm… ¡Te gusta quedarte con la última palabra!-los dos tenían en sus caras dos grandes sonrisas-ya mi querida señorita me iré a vestir.
-¿Cómo que “MI” querida señorita? ¿No sonará muy posesivo?
-Perdóneme señorita que no pertenece a nadie.
-Ya adiós caballero que no pertenece a nadie-los dos reían, ojala esa mañana no terminara nunca.
-Puede ser que si pertenezca a alguien-Patrick se dirigía a la puerta.
-Y así os atrevéis a engañar a su fiel señora con esta señorita que no pertenece a nadie
-Jajaja me das risa como hablas así, bueno adiós, pero no lloréis, volveré por usted.
-Bueno mas te vale, adiós-Patrick se despidió de Caroline con un cálido beso en la mejilla.
Patrick abrió la puerta y estaba a punto de salir cuando ve algo en el pasillo y se entra con un portazo.
-¿Que paso?-pregunto ella desconcertada.
-Afuera estaba Margaret-Patrick estaba de espaldas en la puerta.
-¿Te vio?-él afirmo con la cabeza-Y si entra ahora ¿qué haremos?
-Si podemos, mentirle, pero no creo que podamos, es imposible mentirle a ella, habrá que decirle la verdad.
-¡Que! ¿Como…? ¡No!
-Tranquila, ni que hubiera pasado algo malo anoche-Los dos se miraron por unos segundos y sonrojaron. Patrick camino hacia la ventana y la abrió.
-¿No pensaras salir por la ventana? ¿Tienes la ventana de tu pieza abierta?-Patrick miro a Caroline por un momento y cerro la ventana. Caroline se levanto de la cama y fue hacia la puerta, la abrió y saco la cabeza-Patrick no hay nadie, apura.
Patrick corrió por la pieza y fue hacia la puerta y antes de salir planto un beso en la frente de Caroline y le susurro al oído “Te quiero bonita para la tarde”. Caroline quedo un poco atontada por eso, cerró la puerta y se tiro en su cama. ¿Qué le pasa? ¿Estará enamorada de Patrick? ¿Por qué sonríe sin ninguna razón? Miro su reloj, ya estaba atrasada, se paro rápidamente y se metió en el baño.
-Pasó muy rápido el día—Caroline y Patrick caminaban hacia las piezas después de una larga jornada de dos horas de idioma y dos de física y matemáticas.
-Si demasiado para mi gusto.
-¡Caroline!-Kate fue corriendo hacia su amiga y Patrick.
-¿Qué pasa?-su amiga llego al lado de ella. Y paró un momento para recobrar el aliento.
- Nos juntaremos Ahora afuera en la entrada los cuatro-Kate empezó a contar con los dedos-Perdón Patrick, los cinco.
-Es que no puedo…
-¿Por qué no Carline?
-Porque…
-Porque hoy la llamo la enfermera Margaret-interrumpió Patrick.
-¡TE DESMAYASTE DE NUEVO!
-No tranquila, es solo para ver como estoy.
-A ya, ¿Y tu Patrick?
-Perdón, yo tampoco puedo, el director me llamo hoy a su oficina.
-¿Qué hiciste?
-Nada malo. Ya será mejor que vaya a dejar a Caroline a la enfermería y me vaya al despacho del director.
-Bueno como quieran, ustedes se lo pierden, adiós-Kate se dio media vuelta y se volvió en sus pasos.
-Eso estuvo cerca-dijo Caroline mirando a su amiga como se alejaba.
-Sí, oye mejor me voy a cambiar y tu deberías hacer lo mismo.
-Bueno.
Cada uno se fue por su lado. Caroline llegó a su pieza y se tiró a su cama como lo hacía habitualmente en su casa. Miraba el techo y pensaba, ¿Cómo sería ese lugar? ¿Por qué ya no sonreía si por dentro se moría de ganas por ir?
Se sentía rara, algo de ella estaba triste, pero no sabía por qué. Algo dentro de ella dudaba…
Se levanto decididamente de la cama, tomo unas ropas y se metió al baño. Salió a los cinco minutos ya vestida cuando tocan la puerta. Vio su reloj y eran las 3:01pm. “Que puntual” pensó.
-Pasa…-la puerta se abrió y paso Patrick.
-¿Vamos?
-Ya.
Salieron los dos muchachos y Caroline cerró la puerta y se guardo las llaves en el bolsillo de siempre. Salieron de los corredores de habitaciones hasta llegar al pasillo que conducía a más pasillos que daban a las salas de clase. Al llegar al Halllos dos cuidadosamente salieron sin que sus amigos ni nadie los pillara y tuvieran que dar excusas.
Al no percibir nadie cerca salieron sin menor preocupación. Todavía tenían que rodear el colegio para llegar a la parte de atrás de las habitaciones, pasar por al lado del camino al laboratorio, de ahí a los bancos blancos y llegar al camino que conducía a las dos grandes colinas las cuales Caroline solo conocía la primera, con la que habían ido los cinco amigos juntos.
Alguien los observaba. Kate y Jess con su cámara estaban detrás de unos arbustos. Se habían percatado de la presencia de sus dos amigos y se dieron cuenta que las hicieron tontas. Primero se enojaron y después se decidieron a seguirlos.
-Jess apura con la cámara.
-Espera un poco no la logro sacar.
-Pásamela-Jess le paso la cámara a Kate.
-Mira.
-Kate vamos ya llego Oliver apúrate no hay que dejar que vea a Carline.
Los dos muchachos siguieron por su camino y sus dos amigas fueron corriendo donde Oliver para despistarlo de todo hecho.
Caroline y Patrick caminaron largo rato hasta la cima de una pequeña colina donde se veía todo el lugar.
-Mira allá vamos-Patrick apunto a un pequeño bosque de cual salía un pequeño rio.
-Qué hermoso.
-Bueno, Vamos-Patrick tomo de la manga a Caroline y se puso a correr, ella obligada tuvo también que correr para no caerse.
Llegaron al borde de todos los arbole y se metieron entre ellos hasta llegar a orillas de un rio que ya no se veía tan pequeño como desde la colina. En el suelo había una gran manta con una canasta al centro.
-Patrick esto es hermoso-Caroline abrazo a Patrick.
La tarde pasó, los dos muchachos comieron y jugaron con unas cartas que Patrick había traído después cuando el sol estaba en su máximo punto Caroline se saco los zapatos, se tomó el vestido y se metió al rio. Patrick hizo lo mismo. Los dos se tiraban agua hasta que quedaron completamente mojados. Se sacaron algunas ropas para dejarlas secar y se tendieron en la gran manta. El sol les daba con toda su fuerza así que no tardaron en secarse.
La tarde ya estaba cayendo y el cielo tenía unos hermosos tonos naranjos que se reflejaban en el rio haciendo de ese atardecer un hermoso espectáculo.
-Caroline será mejor que volvamos se hará tarde.
-Bueno-Los dos guardaron las cosas y volvieron por el mismo camino por el cual llegaron.
A la mitad de su camino ya se había oscurecido.
-Toma Caroline, debes tener frio-Patrick le ofreció su chaqueta.
-¿Y tú no tienes frio?
-Tranquila yo no tengo frio, además eres tú la que anda con vestido no yo.
Dejaron las cosas en el suelo y Patrick le puso su chaqueta sobre los hombros a Caroline.
-Ven-Patrick tomó a Caroline por los hombros y la acercó a él. Caroline se ruborizó pero gracias a dios no se veía gracias a la oscuridad.
Los dos muchachos llegaron a la puerta que daba a las habitaciones, la puerta trasera.
-Gracias Patrick por todo, lo pasé muy bien hoy.
-De nada, bueno adiós tengo que ir al laboratorio y tú tienes que ir a tu pieza.
-Bueno, adiós-se despidieron con un beso en la mejilla- cierto, tu chaqueta.
-No importa, me la entregas mañana, iré en la mañana a tu pieza.
-De acuerdo, adiós.
Cada uno se dio vuelta y siguió por su respectivo camino.
Caroline abrió su puerta y entró. Se sacó los zapatos, fue directo a su cama y se tiro sobre ella. Se acordó que tenia puesta la chaqueta de Patrick, la tomo y la abrazó. Sintió su aroma por un momento. “Y pensar que al principio lo encontraba un engreído” pensó. Tocó su mejilla derecha donde Patrick se había despedido de ella.
Se levantó y fue a su maleta, de ella sacó un pequeño parlante con un reproductor de música, lo puso sobre su velador y lo encendió, al minuto ya estaba tocando alegres canciones. Tomó su mochila para ver si tenía algo pendiente y la puso sobre su cama, empezó a revisar todos los cuadernos. Cragh. Algo sonó detrás de ella. Se dio vuelta para ver que era, pero no había nada. Cragh. El mismo sonido de nuevo. Se acercó a su velador y apago el aparato. Solo se escuchaba el tic tocdel reloj. Predio el aparato y siguió en lo suyo pensando que solo lo había imaginado. Ya no tomo en cuenta los siguientes sonidos. A los minutos sintió una presencia detrás de ella se dio vuelta rápidamente para ver pero unos fuertes brazos la agarraron impidiendo poder ver quién era. Una de esas poderosas manos fue a parar en su boca para que no gritara. “Ese olor cítrico de nuevo” pensó. Patrick, fue la primera persona a quien se le vino a la mente pero esas manos no eran de él. Los fuertes brazos la apretaban cada vez más fuerte, le dolía todo el cuerpo.
Ya no tenía fuerza, dejó de forcejear unos de los brazos la soltó pero a los pocos segundos volvió y puso en su cara un paño negro. Ese era el olor. “Cloroformo,Patrick ayuda, me duele, dijiste que no dejarías que me hagan daño” fue lo último que pasó por su mente antes de caer en los brazos del desconocido. Una lagrima recorrió su mejilla derecha.



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