—Tranquilos, tenemos tiempo antes de que llegue. —Scott se mostraba sereno. Claro él no tendría que dar explicaciones ni nada, solo se convertiría en gato y listo.
—Será mejor que te vayas, yo aré lo mismo.
—Adiós, —Caroline se despidió de Patrick pasándole a llevar el brazo y este no pudo evitar no lanzar una exclamación.
—Gatita, será mejor que le revises el brazo, no tiene buen aspecto—Dijo dando vueltas alrededor de Patrick.
—No, está bien, Scott llévate a Caroline.
—Espera, pásame tu brazo—pidió Caroline. Patrick vaciló un momento.
—No tiene nada, de verdad, solo unos moratones pero nada importante.
Caroline siguió con la mano estirada. Por fin Patrick cedió y le mostró el brazo. Ella lo recorrió con los dedos hasta encontrarse con los gemidos de Patrick.
— ¡De acuerdo, me duele! ¡No sigas! —Se retorcía de dolor. Pero ella no soltó su brazo.
—Mañana te iré a curar. —Dijo mirando fijamente a los ojos de Patrick.
—No, tú te quedas en el instituto. Yo me sabré curar solo. —Caroline apretó el brazo de él. — ¡De acuerdo, de acuerdo!
Caroline soltó su brazo.
—Patt, mejor que te vayas, se acerca.
—Vamos Scott, o mejor dicho Cheshire —Caroline alargaba sus brazos hacia Scott. Este con un salto se transformó en gato y se posó en los brazos de ella.
—Adiós Patrick, nos vemos. —dijo Caroline alejándose con Cheshire (Scott) en los brazos.
—Adiós—respondió el metiéndose entre nos matorrales.
Caroline caminaba y caminaba acariciando la cabeza de Cheshire que no paraba de ronronear. ¿Tanto había caminado para llegar hasta ahí?
— ¿Caroline? —se escuchó a lo lejos.
— ¿Jess? —respondió ella.
—Caroline ¿Dónde estás?
— ¡Acá!
— ¿Sabes? Esa pregunta fue estúpida.
—Sí que lo era. Quédate donde estas, yo voy para allá.
—De acuerdo.
Cheshire seguía ronroneando pero estaba ahora en los brazos de Jess en la pieza de Caroline.
—Así que déjame entender. Fuiste a caminar porque estabas mareada.
—Correcto.
—Y sentiste unos maullidos y te metiste más adentro para ver que era y lo encontraste a él.
—Exacto.
— ¿No encuentras que se parece a tu gato que tenías?
—Sí, me di cuenta de eso, por eso le puse Cheshire.
—Que mono—dijo levantando a Cheshire a la altura de sus ojos para observarlo. — ¿Te quedarás con él?
—Sí, me hará compañía.
— ¿Mas que la mía?
—Me hará compañía en el día, cuando te desapareces. A propósito de eso ¿Cómo está el chico de intercambio?
Jess vaciló.
—Ahí está, nada de otro mundo, me ayuda con las tareas.
—Tienes que mostrármelo.
—Todavía no.
— ¿Por qué?
—Es tímido
Caroline no quiso seguir reclamando le ya que sabía que era primera vez que a Jess le gustaba alguien y se atrevía a hablarle así que pensó que debería ser vergüenza.
—Caroline creo que me iré a dormir a mi habitación. — dijo levantándose de la cama.
— ¿Qué ocurre?
—Nada, solo quiero saber cuándo llegue Kate, quiero saber lo que pasó, ¿Vienes conmigo?
—Estoy cansada, gracias, mañana me cuentas.
—Adiós, que duermas bien—dijo despidiéndose de Caroline.
—Procura permanecer despierta.
—Son solo las 12, no creo que lleguen más tarde.
Las dos amigas se quedaron mirando.
—Te encargas de matarla— le dijo a Jess.
—Y tú a él.
—De acuerdo.
—Te aviso cualquier cosa.
—De inmediato.
Jess le dibujo una sonrisa y cerró la puerta. Caroline suspiró.
—Ahora quedamos tú y yo—dijo dándose vuelta hacia Cheshire y tomándolo. Por un momento ya no era Scott, era Cheshire su querido y amado gato que vivió toda su infancia con ella. Es como volver a abrir un diario cerrado, es como volver a encontrar a un gato perdido por años, el mejor confidente del mundo. No te podrá aconsejar pero si sabrá guardar los más profundos secretos y subirte el ánimo con un simple “miau”.
Se recostó, se cubrió con las sabanas y cuando estaba a punto de apagar la luz Cheshire su subió encima de ella y le dio un pequeño beso de buenas noches como hacia antiguamente. Caroline le levantaba las sabanas para que él se metiera y apagaba la luz. Como en los viejos tiempos.
Al despertar Caroline se dio vuelta y no encontró a su pequeño gato, si no a Scott. Pegó un grito y cayó fuera de la cama al duro piso.
— ¿Qué ocurre? —dijo Scott sobresaltado. Cuando cayó en la cuenta de que Caroline estaba en el piso rió.
—Woah, ¿Qué haces en el piso?
Caroline se le quedó mirando. Vamos, sí que era guapo.
—Me acuesto con un gato y despierto con… con… ahg, la cosa que seas.
—Si quieres catalogarme seria “persona especial”
—Miren lo, especial quería ser él.
—No te burles.
— ¿Por qué debería no hacerlo? ¿Eh?
—Porque tú igual lo eres— dijo poniendo sus manos detrás de su cabeza y apoyándose en el respaldo de la cama. —piensa gatita, ¿Qué eres tú? ¿Qué soy yo? Los dos somos un tipo de “Fenómeno” como le diría un humano, pero claro está que no te llamaran así, muchos te quieren para que salves su chiquero de planeta y les da lo mismo que te pase después ¿Entiendes?
Caroline integraba las palabras de Scott con lentitud.
— ¿Después? ¿Qué me pasará después?
— ¿Tu querido Patt no te ha contado? Que lastima que no te cuente en la realidad que vives, gatita. Pero yo te contaré. — Scott se sentó en la cama y se acercó a Caroline.
—En este asqueroso planeta que tú y tus amigos llaman tierra pocos saben de tu existencia, y los que saben se dividen en dos bandos. Nosotros, los que tratamos de protegerlos a cuesta de nuestra propia vida y los que quieren apoderarse de ti y de Patt, porque tienes un aura muy fuerte ¿Sabes? Preguntarás para que alguien te necesita, bueno, la piedra que tú tienes tiene miles de años y mucho poder. Piensa que desaparece y reaparece por su cuenta cada 100 años y es capaz de mantener esta cosa viva. Bueno resumiendo. Quieren tener ese poder y tener el “poder” de la tierra.
<<Gatita, para eso tienes que olvidarte de todo lo que sabes sobre esta tierra, la historia, la física. Olvídate de algo tan simple como saber que con aire respiras, que no puedes estar en el espacio, que no puedes llegar al centro de la tierra. Así podrás entender a los que se hacen llamar LIKSA. Los que te quieren bajo experimentos y sedantes.
Y nosotros, los que los protegemos, sus guardianes y varios de las autoridades y alumnos de este colegio. >>
— ¿Alumnos de este colegio?
— ¡¿Tampoco sabias eso?!
—Vamos, no te enojes. Con suerte sé que soy yo.
Scott suspiró.
—Este colegio está lleno de gente como yo.
— ¿Es decir que se pueden transformar en gatos?
—No necesariamente, puede ser otro animal también
—Acá los buscan por radar por todo el mundo, por eso hay tantos de “intercambio” y los traen. Es más fácil encontrarnos ya que nuestra aura tiene más fuerza que la de un humano pero solo en un punto de tu vida. En la adolescencia. Y una razón de eso es que haya tantas salas de clases, tantos horarios y ustedes tan pocas clases, porque a los que no se sabe bien que son los dejan en una clase y a los demás que ya desarrollaron su don o “poder” los ponen en otra a reforzarlos.
—Es decir que a este colegio vienen todos los que tienes ese “don”, entonces Oliver, Kate y Jess también los tienen.
—No sé, creo que no. Creo que ellos son una confusión como miles de otros. Puede ser que como eran tus amigos más cercanos, al buscarte por el radar, tu aura al ser tan fuerte se haya confundido con la ellos.
—Ya toma acuérdate de traer todo. —Caroline puso una nota en la pequeña boca de Cheshire y le abrió la ventana. —Que nadie te vea por favor. Anda, rápido.
Cheshire saltó por la ventana hacia la enfermería del laboratorio.
Cheshire fue a buscar las vendas para Patrick. Al cabo de un rato llegó Cheshire con vendas amarradas a su regazo.
El día estaba bonito, el sol brillaba y soplaba muy poco viento. Caroline se puso unos shorts y un poleron delgado. Lo primero que encontró.
Cheshire guiaba a Caroline hacia la cabaña donde se supone que había estado Patrick toda la semana que estuvo afuera. La cabaña estaba bien lejos y a la mitad del camino Caroline pedía a regañadientes un descanso. Scott que en ese momento era un pequeño gatito, cambió en un salto a una gran pantera banca. Era más grande que cualquier pantera que Caroline hubiera visto en el zoo cuando pequeña y su piel más suave y blanca que la de cualquier animal.
Caroline se subió a su lomo y le dio pánico al ver en realidad lo alto que era, sus piernas colgaban y todavía le faltaban cinco centímetros para tocar el suelo. El gran Cheshire empezó a correr, más rápido que cualquier felino que hubiera conocido. Ella sentía como se tensaban los músculos del gran Cheshire al correr. Llegaron en menos de cinco minutos a su destino.
Era una pequeña cabañita bien acogedora con una chimenea, una cocina-bar, un sillón con tele al frente y dos piezas con cada una su respectivo baño.
Al entrar encontraron a Patrick acostado en un sillón tapado hasta la barbilla con una manta. La tele estaba prendida.
Caroline la observó. Hace tanto tiempo que no veía una televisión, pero no era eso lo que le llamó la atención si no que estaba puesta en un canal realmente extraño. El fondo era negro y aparecían letras blancas, pero no eran letras eran un tipo de jeroglíficos algo raro que Caroline no entendió y abajo en el lado derecho había un pequeño triangulo donde salía un radar y al lado contrario salía una programación de supervivencia.
Caroline se acercó a Patrick, mientras Scott volvía a su forma y cerraba la puerta, y arremangó la manga del brazo que tenía malo. El brazo izquierdo.
Al verlo Caroline tuvo que evitar darse vuelta. Su antebrazo estaba morado y la parte de adentro de su codo también.
—Hey, está profundamente dormido.
—Eso creo, será mejor que se lo curemos antes de que se despierte.
Caroline tomó las vendas y se las puso en su brazo. A la segunda venda Patrick despertó a causa del dolor.
— ¿Qué hacen? — dijo medio adormilado.
—Quédate tranquilo y no te dolerá—dijo Scott que estaba sentado en el sillón del frente.
Patrick la miró.
—Vamos, dije que estaba bien. — Caroline le apretó el brazo. — ¡De acuerdo!, de acuerdo. Sigue.
Después de varios gritos y regaños Caroline terminó de ponerle las vendas a Patrick. Los dos se fueron a sentar a un banco frente a la mesa mientras Scott preparaba unos panqueques.
Al terminar Scott quiso levantar los platos. Se notaba algo nervioso, algo apurado. Mientras Scott iba de un lado a otro Caroline conversaba con Patrick. En un momento no tuvieron más tema. Patrick tenía su brazo apoyado en una larga venda que lo sujetaba y el otro brazo apoyado en el banco. Caroline la miro y no pudo no evitar hacerlo. Bajo su mano y tomó la de Patrick. Este se sobresaltó y miro a Caroline sin decir nada e igual de rápidamente miro al frente, soltó la mano de Caroline y le dijo a Scott algo sobre el tema del canal de televisión.Caroline pensó un rato lo que había pasado y prefirió no seguir dándole vueltas al tema.
Después de un rato Scott y Caroline se fueron. Ella apenas se despidió de él.
Al volver a su habitación se quedó sola ya que Scott dijo que iría a dar una vuelta ya que no soportaba estar encerrado tantas horas en un espacio tan pequeño. Al fin y al cabo era parte de su instinto animal.
Caroline tomo unas pequeñas hojas y escribió en ella:
IF YOU KNEW IT WOULD HURT
WHY DID YOU DO IT ?
Y la pegó al frente de su escritorio. Se sentó al frente de la nota.
Ella sabía que Patrick lo hacía por algo porque después de lo ocurrido él se quiso despedir de Caroline y ella notó en su mirada arrepentimiento pero no le hizo caso.
Ahora que se trague su arrepentimiento
Antes de que se pusiera a pensar en cualquier cosa que la hiciera estallar de rabia se acordó de su papá tomo un papel más grande, un lápiz y le empezó a escribir una carta. Pero antes de poder terminarla alguien le tomo el hombro y leyó la frase de la pared.
—If you knew that it would hurt, why did you do it?...


No hay comentarios:
Publicar un comentario