—Patrick— dijo Caroline tomando la cara de Patrick en sus manos. Él bajó la
cabeza.
—Caroline— Patrick tomó las manos de Caroline y las apartó de su cara, pero no las soltó.
— ¿Qué ocurre?, ¿Por qué te has ido sin avisar?
—No he vuelto.
Los dos callaron. Trataron de mirarse pero la espesa oscuridad no los dejaba, solo veían pequeños reflejos en la cara del otro.
—No, ¡no! , no te volverás a ir, no puedes.
—Si puedo, ya lo he hecho.
—Te acompañare a donde vayas y estaré contigo, te lo prometo.
Patrick no dijo nada y rió.
— ¿A donde quedó esta joven que conocí en la biblioteca?, ¿Esa que no se dejaba llevar? —El tono en su voz cambió, ahora se notaba una pizca de picardía. Patrick soltó una mano de Caroline y la apoyo en el tronco del árbol a la altura de la cabeza de Caroline.
— ¿Qué haces aquí? —Fue la pregunta que le hizo a Caroline el mismo día que ella llegó a ese lugar hace aproximadamente dos semanas atrás.
—Solo he salido a tomar aire ¿Algún problema? —Patrick lanzo una risa picara.
—Has recordado quien eres en verdad.
— ¿De que hablas?
—Te ablandas conmigo, ¿Te has dado cuenta? Y no soy solo yo.
— ¿A que quieres llegar?
—Si no fuera porque tenemos el mismo tipo de sangre, es decir, porque somos lucifer, ahora estarías tratando de escapar de mí como el día en la biblioteca.
—Patrick, no te logro entender, especifícate.
—Me refiero a que tú no eres así, dejarte llevar tan fácil, para que me entiendas mejor, a decir que te vendrías conmigo y prometer que no me dejarías, si no tuvieras esa sangre ahora estarías igual de exaltada que en la biblioteca.
— ¿Qué? ¿Quieres que te haga un berrinche?, ¿Qué tiene de malo eso? Y esta claro que si fuera normal no me pasaría nada de esto.
— ¡AH! Así que esto es malo, bueno, así somos y tenemos que aceptarlo, no tenemos otra.
—No digo que sea malo, y según lo que entendí, yo cambio contigo a causa de nuestra sangre ¿Eso es a lo que quieres llegar?
—Si, con eso responderás todas tus preguntas.
—Me responderá el ¿Por qué te fuiste?
—Esa es una de las principales preguntas que responde.
Hubo un momento de silencio donde solo se escuchaba la respiración de los dos. Patrick volvió a tomar con su mano libre la mano de Caroline que se había soltado cuando ésta se había enojado y la otra seguía apoyada en el tronco del árbol. Se escucho un ruido proveniente de unas ramas. Patrick levantó la cabeza y se acordó a lo que venia.
—Caroline se me olvidó decirte algo acerca de los Lucifer.
— ¿Qué?
—Todos los Lucifer que hubieron y habrán tienen un guardián, incluyéndonos. — Caroline procesó un poco lo que Patrick acababa de decir.
—El tuyo es Lithgow, ¿cierto?
—Si.
— ¿Y el mío?
—Se llama Scott— a unos metros sonaron unas ramas.
— ¿Está acá?
—Vamos, quiero que saques tus conclusiones de todo esto, vamos, te estoy poniendo a prueba. —Eso si que Caroline no soportaría, no la pondrían a prueba así que empezó a recordar toda la conversación.
Las nubes dejaron ver la brillante luna. Patrick miraba a Caroline desafiante.
—Claro todo tiene sentido, Según lo que tu dijiste al estar contigo cambio o me debilito y….
—Por ahí vas.
—Y como te has ido ahora he vuelto, algo, a mi antiguo carácter, por eso estoy así ahora— Caroline miró a Patrick con una mirada de culpa hacia él, como que él tuviera la culpa de su estado de animo, cosa que era verdad.
—Te has salido del tema pero también es verdad.
— ¿Y como me debilito has traído a mi guardián?
—Exacto.
—Entonces eso significa que no te iras.
—No he dicho eso. —Caroline soltó rápidamente la mano que Patrick le tomaba y él no hizo nada por volver a tomársela, se quedaron así un rato.
Unos ruidos provenientes de arriba de ellos hicieron que Caroline se exaltara y mirara hacia todos lados a cada rato. A Patrick parecía no afectarle el ruido ya que estaba todavía con el brazo apoyado en el árbol con la mirada cabizbaja.
— ¿Qué harás ahora?, ¿Te irás?
Patrick no se movió.
Caroline sentía un aliento al lado de ella, a la altura del cuello, pero no era Patrick, algo estaba al lado derecho de ella. Caroline no se atrevió a moverse. Todos los músculos de su cuerpo se tensaron.
—Perdón Caroline, no podré quedarme, te hago daño. —Caroline no escuchaba nada de lo que Patrick decía, solo estaba pendiente de esa otra “cosa” que la estaba atormentando. Sintió unos dedos que tocaban su cuello. Se dio vuelta lentamente para ver pero no había nada.
—Patrick…—Caroline en esos momentos ya estaba muerta de miedo.
—No, Caroline es verdad, te hago daño y tengo que dejarte, no soportaría verte sufrir por mi culpa, además ya has sufrido bastante.
Algo toco un hombro de Caroline, pero por detrás, y recorrió toda su espalda.
—Patrick…—cada vez Caroline se desesperaba más, no quería gritar, porque esa persona o “cosa” emanaba una no muy agradable aurora de poder, fuerza; que seria capaz de matarla en ese mismo instante pero además de poder y fuerza, picardía como la de Patrick, que antes de matar a su presa podía jugar con ella todo lo que se le antojara hasta que no le quedara ni la minima pizca de vida.
— ¡NO! No, Caroline déjame hablar, de verdad que no quiero irme pero no tengo otra, ¿No entiendes? Te estoy matando, yo, y nadie mas que yo. No sabes lo difícil que es para mi irme de acá porque te… porque te…
Justo en ese momento una mano tomo la barbilla de Caroline y por el otro lado alguien se acercó a su oreja. “¡Como Patrick no ve quien es!” pensó Caroline. Y justo en ese momento la voz le susurró en el oído con una muy calmada voz:
—Hey...
Caroline se sobresaltó.
— ¡Patrick! —y saltó a sus brazos cayendo los dos fuertemente en el suelo. Caroline sollozaba causa del pánico y escondía su cara en el pecho de Patrick quien sin entender nada se quejaba de dolor de uno de sus brazos.
— ¿Qué ocurre?
—Hay alguien… hay alguien detrás del árbol. —Caroline cada vez entraba más en pánico.
—Ay, mi brazo—dijo tratando de levantarse pero Caroline no hacia merito en salir de ahí—tranquila —dijo rodeando a Caroline con su brazo bueno y acariciando sus cabellos para que se calmara, pero no funcionó.
—Hay algo, Patrick, me ha tocado, me ha hablado.
— ¿Te ha tocado?, ¿Te ha hablado?
—Si
— ¿Qué te ha hecho y que te ha dicho?
—Me ha tocado la espalda y me tomó de la cara ¿No te has dado cuenta? ¡Estaba al frente tuyo!
—Sinceramente, no—Patrick sonaba muy tranquilo y de vez en cuando se quejaba de dolor. — ¿Te quieres parar?
—No. —y se acurrucó mas en entre los brazos de Patrick.
—Ahg— lanzo una exclamación— si me dejas levantarme podré ver que hay detrás del árbol ¿De acuerdo?
— ¿Me dejaras acá? —preguntó sin levantar la mirada.
—No, si quieres puedes venir detrás de mí ¿Esta claro? —Caroline asintió y se levantó. Patrick se puso de pie. Y gritó hacia los árboles.
—Ya Scott, corta tu juego. — Scott se largó a reír sobre los árboles.
—Hubieras visto la cara de tu amiga, no la olvidare jamás.
—Ya baja.
Scott saltó de sobre los árboles. Caroline no entendió como llego al suelo sin ni un rasguño y desde donde saltó hasta el suelo había más de dos metros y medio.
Aterrizo elegantemente y se acercó a Caroline.
—Hola, un gusto conocerte—Scott tomó la mano de Caroline se arrodillo, la besó y subió la mirada lentamente hasta llegar a los ojos de Caroline para quedarse fijos en ellos. Caroline que en ese momento tenía los ojos como platos y literalmente no sabía que hacer dijo:
—Emm un gu… gusto también.
—Caroline— Patrick tomó las manos de Caroline y las apartó de su cara, pero no las soltó.
— ¿Qué ocurre?, ¿Por qué te has ido sin avisar?
—No he vuelto.
Los dos callaron. Trataron de mirarse pero la espesa oscuridad no los dejaba, solo veían pequeños reflejos en la cara del otro.
—No, ¡no! , no te volverás a ir, no puedes.
—Si puedo, ya lo he hecho.
—Te acompañare a donde vayas y estaré contigo, te lo prometo.
Patrick no dijo nada y rió.
— ¿A donde quedó esta joven que conocí en la biblioteca?, ¿Esa que no se dejaba llevar? —El tono en su voz cambió, ahora se notaba una pizca de picardía. Patrick soltó una mano de Caroline y la apoyo en el tronco del árbol a la altura de la cabeza de Caroline.
— ¿Qué haces aquí? —Fue la pregunta que le hizo a Caroline el mismo día que ella llegó a ese lugar hace aproximadamente dos semanas atrás.
—Solo he salido a tomar aire ¿Algún problema? —Patrick lanzo una risa picara.
—Has recordado quien eres en verdad.
— ¿De que hablas?
—Te ablandas conmigo, ¿Te has dado cuenta? Y no soy solo yo.
— ¿A que quieres llegar?
—Si no fuera porque tenemos el mismo tipo de sangre, es decir, porque somos lucifer, ahora estarías tratando de escapar de mí como el día en la biblioteca.
—Patrick, no te logro entender, especifícate.
—Me refiero a que tú no eres así, dejarte llevar tan fácil, para que me entiendas mejor, a decir que te vendrías conmigo y prometer que no me dejarías, si no tuvieras esa sangre ahora estarías igual de exaltada que en la biblioteca.
— ¿Qué? ¿Quieres que te haga un berrinche?, ¿Qué tiene de malo eso? Y esta claro que si fuera normal no me pasaría nada de esto.
— ¡AH! Así que esto es malo, bueno, así somos y tenemos que aceptarlo, no tenemos otra.
—No digo que sea malo, y según lo que entendí, yo cambio contigo a causa de nuestra sangre ¿Eso es a lo que quieres llegar?
—Si, con eso responderás todas tus preguntas.
—Me responderá el ¿Por qué te fuiste?
—Esa es una de las principales preguntas que responde.
Hubo un momento de silencio donde solo se escuchaba la respiración de los dos. Patrick volvió a tomar con su mano libre la mano de Caroline que se había soltado cuando ésta se había enojado y la otra seguía apoyada en el tronco del árbol. Se escucho un ruido proveniente de unas ramas. Patrick levantó la cabeza y se acordó a lo que venia.
—Caroline se me olvidó decirte algo acerca de los Lucifer.
— ¿Qué?
—Todos los Lucifer que hubieron y habrán tienen un guardián, incluyéndonos. — Caroline procesó un poco lo que Patrick acababa de decir.
—El tuyo es Lithgow, ¿cierto?
—Si.
— ¿Y el mío?
—Se llama Scott— a unos metros sonaron unas ramas.
— ¿Está acá?
—Vamos, quiero que saques tus conclusiones de todo esto, vamos, te estoy poniendo a prueba. —Eso si que Caroline no soportaría, no la pondrían a prueba así que empezó a recordar toda la conversación.
Las nubes dejaron ver la brillante luna. Patrick miraba a Caroline desafiante.
—Claro todo tiene sentido, Según lo que tu dijiste al estar contigo cambio o me debilito y….
—Por ahí vas.
—Y como te has ido ahora he vuelto, algo, a mi antiguo carácter, por eso estoy así ahora— Caroline miró a Patrick con una mirada de culpa hacia él, como que él tuviera la culpa de su estado de animo, cosa que era verdad.
—Te has salido del tema pero también es verdad.
— ¿Y como me debilito has traído a mi guardián?
—Exacto.
—Entonces eso significa que no te iras.
—No he dicho eso. —Caroline soltó rápidamente la mano que Patrick le tomaba y él no hizo nada por volver a tomársela, se quedaron así un rato.
Unos ruidos provenientes de arriba de ellos hicieron que Caroline se exaltara y mirara hacia todos lados a cada rato. A Patrick parecía no afectarle el ruido ya que estaba todavía con el brazo apoyado en el árbol con la mirada cabizbaja.
— ¿Qué harás ahora?, ¿Te irás?
Patrick no se movió.
Caroline sentía un aliento al lado de ella, a la altura del cuello, pero no era Patrick, algo estaba al lado derecho de ella. Caroline no se atrevió a moverse. Todos los músculos de su cuerpo se tensaron.
—Perdón Caroline, no podré quedarme, te hago daño. —Caroline no escuchaba nada de lo que Patrick decía, solo estaba pendiente de esa otra “cosa” que la estaba atormentando. Sintió unos dedos que tocaban su cuello. Se dio vuelta lentamente para ver pero no había nada.
—Patrick…—Caroline en esos momentos ya estaba muerta de miedo.
—No, Caroline es verdad, te hago daño y tengo que dejarte, no soportaría verte sufrir por mi culpa, además ya has sufrido bastante.
Algo toco un hombro de Caroline, pero por detrás, y recorrió toda su espalda.
—Patrick…—cada vez Caroline se desesperaba más, no quería gritar, porque esa persona o “cosa” emanaba una no muy agradable aurora de poder, fuerza; que seria capaz de matarla en ese mismo instante pero además de poder y fuerza, picardía como la de Patrick, que antes de matar a su presa podía jugar con ella todo lo que se le antojara hasta que no le quedara ni la minima pizca de vida.
— ¡NO! No, Caroline déjame hablar, de verdad que no quiero irme pero no tengo otra, ¿No entiendes? Te estoy matando, yo, y nadie mas que yo. No sabes lo difícil que es para mi irme de acá porque te… porque te…
Justo en ese momento una mano tomo la barbilla de Caroline y por el otro lado alguien se acercó a su oreja. “¡Como Patrick no ve quien es!” pensó Caroline. Y justo en ese momento la voz le susurró en el oído con una muy calmada voz:
—Hey...
Caroline se sobresaltó.
— ¡Patrick! —y saltó a sus brazos cayendo los dos fuertemente en el suelo. Caroline sollozaba causa del pánico y escondía su cara en el pecho de Patrick quien sin entender nada se quejaba de dolor de uno de sus brazos.
— ¿Qué ocurre?
—Hay alguien… hay alguien detrás del árbol. —Caroline cada vez entraba más en pánico.
—Ay, mi brazo—dijo tratando de levantarse pero Caroline no hacia merito en salir de ahí—tranquila —dijo rodeando a Caroline con su brazo bueno y acariciando sus cabellos para que se calmara, pero no funcionó.
—Hay algo, Patrick, me ha tocado, me ha hablado.
— ¿Te ha tocado?, ¿Te ha hablado?
—Si
— ¿Qué te ha hecho y que te ha dicho?
—Me ha tocado la espalda y me tomó de la cara ¿No te has dado cuenta? ¡Estaba al frente tuyo!
—Sinceramente, no—Patrick sonaba muy tranquilo y de vez en cuando se quejaba de dolor. — ¿Te quieres parar?
—No. —y se acurrucó mas en entre los brazos de Patrick.
—Ahg— lanzo una exclamación— si me dejas levantarme podré ver que hay detrás del árbol ¿De acuerdo?
— ¿Me dejaras acá? —preguntó sin levantar la mirada.
—No, si quieres puedes venir detrás de mí ¿Esta claro? —Caroline asintió y se levantó. Patrick se puso de pie. Y gritó hacia los árboles.
—Ya Scott, corta tu juego. — Scott se largó a reír sobre los árboles.
—Hubieras visto la cara de tu amiga, no la olvidare jamás.
—Ya baja.
Scott saltó de sobre los árboles. Caroline no entendió como llego al suelo sin ni un rasguño y desde donde saltó hasta el suelo había más de dos metros y medio.
Aterrizo elegantemente y se acercó a Caroline.
—Hola, un gusto conocerte—Scott tomó la mano de Caroline se arrodillo, la besó y subió la mirada lentamente hasta llegar a los ojos de Caroline para quedarse fijos en ellos. Caroline que en ese momento tenía los ojos como platos y literalmente no sabía que hacer dijo:
—Emm un gu… gusto también.
Scott era del mismo alto de Patrick. Tenía una contextura delgada pero fuerte. Tenia cabellos desordenados y de un color miel, pero eran mas oscuros que eso, eran mas bien un color grisáceo pero no opaco, tenían tanto reflejo como un cabello rubio, era de color rubio ceniza. En cuanto a sus ojos si los pudieras catalogar en algún lugar sin duda seria en el primero. Sus ojos eran tan verdes y amarillentos a la vez como los de un felino, pero sus pupilas eran tan grandes que solo se le veía una delgada línea de color alrededor de la pupila.
En cuento a aspecto vestía una chaqueta verde oscuro y unos tejanos negros. Una tenida bien fácil para esconderse.
Se notaba que era ágil, además de que su cuerpo lo demostrara, estaba siempre atento al menor ruido y sus movimientos eran precisos, rápidos y sin hacer el menor ruido.
—Bueno como tu querido lucifer ya te ha dicho soy tu guardián por el resto de tu vida, de hecho lo he sido toda tu vida. ¿Te acuerdas esa vez que te caíste de la escalera? Yo estaba ahí y no sabes cuanto me reía contigo.
— ¿Qué? ¿Ha? ¿Como sabes eso? —Caroline miraba a Patrick en busca de una respuesta.
—Te explicare gatita…—Caroline se sobresalto.
— ¿Gatita? ¡No me vuelva a llamar así!
—Pero si tu misma me dijiste que serias mi gatita. —Caroline cada vez entendía menos de lo que el chiflado hablaba. ¿Cómo carajo sabia de su infancia? Y ¿De donde a sacado eso de “Gatita”?
—Scott deja de jugar con ella y explícale— pidió Patrick.
—Déjame divertirme un rato—respondió él caminando hacia ella. — ¿Te acuerdas de ese gato que tu tenias?
— ¿Cheshire?
— ¡Ese mismo! —Scott rodeo a Caroline con sus dos brazos, Patrick dio un paso al frente pero Scott lo escuchó.
—Tranquilo Patt, ahora, Caroline acuérdate de tu pequeño y hermoso gato.
— ¿Qué tiene que ver Cheshire en esto?, ¡Suéltame!
—No tranquila, ¿Acaso no me reconoces? — Caroline miró en los ojos de Scott, ese color de ojos era el mismo color verde-amarillento de su pequeño gatito. De un segundo a otro Scott soltó a Caroline y desaparejó pero no del todo. Un pequeño gato estaba posado en el hombro de Caroline con sus verde-amarillentos ojos fijos en los de ella. Scott. Ese gato era Scott. ¿Pero como rayos ahora era un gato?
En cuento a aspecto vestía una chaqueta verde oscuro y unos tejanos negros. Una tenida bien fácil para esconderse.
Se notaba que era ágil, además de que su cuerpo lo demostrara, estaba siempre atento al menor ruido y sus movimientos eran precisos, rápidos y sin hacer el menor ruido.
—Bueno como tu querido lucifer ya te ha dicho soy tu guardián por el resto de tu vida, de hecho lo he sido toda tu vida. ¿Te acuerdas esa vez que te caíste de la escalera? Yo estaba ahí y no sabes cuanto me reía contigo.
— ¿Qué? ¿Ha? ¿Como sabes eso? —Caroline miraba a Patrick en busca de una respuesta.
—Te explicare gatita…—Caroline se sobresalto.
— ¿Gatita? ¡No me vuelva a llamar así!
—Pero si tu misma me dijiste que serias mi gatita. —Caroline cada vez entendía menos de lo que el chiflado hablaba. ¿Cómo carajo sabia de su infancia? Y ¿De donde a sacado eso de “Gatita”?
—Scott deja de jugar con ella y explícale— pidió Patrick.
—Déjame divertirme un rato—respondió él caminando hacia ella. — ¿Te acuerdas de ese gato que tu tenias?
— ¿Cheshire?
— ¡Ese mismo! —Scott rodeo a Caroline con sus dos brazos, Patrick dio un paso al frente pero Scott lo escuchó.
—Tranquilo Patt, ahora, Caroline acuérdate de tu pequeño y hermoso gato.
— ¿Qué tiene que ver Cheshire en esto?, ¡Suéltame!
—No tranquila, ¿Acaso no me reconoces? — Caroline miró en los ojos de Scott, ese color de ojos era el mismo color verde-amarillento de su pequeño gatito. De un segundo a otro Scott soltó a Caroline y desaparejó pero no del todo. Un pequeño gato estaba posado en el hombro de Caroline con sus verde-amarillentos ojos fijos en los de ella. Scott. Ese gato era Scott. ¿Pero como rayos ahora era un gato?
Caroline lo tomó en sus brazos y lo acarició. Scott o mejor dicho el gatito maullaba.Scott saltó al suelo y se volvió a transformar en humano, si es eso lo que era.
— ¿Te acuerdas que me pusiste Cheshire por mis ojos? Dijiste que eran tan llamativos y bonitos como los de ese gato y porque sonreía. —Caroline miraba a Patrick pidiendo ayuda con la mirada ¿Cómo el iba a ser su guardián? — bueno, no te asustes, tu me pusiste ese nombre, ¿Algo de parecido tendrá? — y en cierto modo si que lo tenia hacia confundir a Caroline como Cheshire hacia confundir a Alice.
—Bueno emmm ¿Serás tu mi guardián?, ¿Te quedaras conmigo?
—Claro que si, pero ¿Por qué tan apurada? Recordemos viejos tiempos. ¿Te acuerdas entonces cuando te caíste de la escalera porque me estabas persiguiendo? Me acuerdo que me largue a reír y le dijiste a tu papa que yo había sonreído, y el te dijo que los gatos no sonreían, te prohibió volver a correr en la casa, no te dejo volver a ver Alicia en el país de las maravillas y tu después me pusiste mi querido nombre gracias a ese incidente.
—Mmm... si recuerdo, era mi película favorita.
—Si, eras muy tierna pero cuando fuiste creciendo me fuiste dejando aparte ¿Recuerdas esa vez que trajiste a tu novio a la casa? —Caroline se sonrojó y miro para todas partes, ya no podía mirar a Patrick para pedir ayuda. — Yo lo recuerdo muy bien, me acuerdo que yo estaba felizmente dormido sobre tu cama cuando después de cenar llegas a la pieza con tu noviecito y empezaron a ver álbumes ¿Recuerdas? Y yo le encanté a tu noviecito, me tomo y me puso en sus piernas. Sinceramente ya estaba arto que me hubieran despertado, pero me contuve. Después tu noviecito te beso y el tarado casi me bota y lo rasguñe. Obviamente el alego y tu me echaste
—Si lo recuerdo, fue muy feo de tu parte haber hecho eso.
—Pero ya lo hice.
—Scott es mejor se vayan, ya es tarde, pueden pillar a Caroline.
—De acuerdo, igual tendremos mucho tiempo para hablar ¿No es así?
—Eso supongo, ¿Patrick, dónde irás?
—Tengo donde quedarme, tranquila.
—Tengo una pregunta antes que nos separemos
—Adelante gatita.
— ¿Qué eres?
—No sé como explicártelo, no tenemos un nombre, somos de todo un poco, somos humanos, también animales, nos transformamos como los hombres lobos pero a excepción de ellos es cuando queramos, vivimos eternamente como los vampiros pero no tomamos sangre para vivir. ¿Has leído Harry Potter?
—Si.
—Bueno, somos como las animagos pero tenemos vida eterna, yo he tenido a dos lucifer en mi custodia donde he dejado un escándalo por cierto y tú serás la tercera.
—A diferencia que ella no seguirá con tu cadena, aquí se corta tu juego ¿Entendiste?
—El perro ladró, no prometo solo intento—dijo Scott guiñando el ojo hacia Patrick que ya se ponía rojo de rabia. ¿Por qué? Caroline no sabía.
A lo lejos se escuchó un grito.
— ¡Carline!


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