-Si, la piedra la tiene de collar y la marca…-se acercó a Caroline–permiso– le bajo la polera por el cuello hasta dejar la marca "સ" descubierta.
-Muéstrame la tuya-Patrick dejo a Caroline y se saco su polera dejando al descubierto su pecho donde un poco más abajo del hombro se encontraba su marca. Era una "લ" .
-Las dos son bastante diferentes, normalmente son parecidas–Margaret se dirigió al escritorio que había a un costado y abrió un libro que por su aspecto viejo y malgastado debe tener varios años. Abrió el gordo y viejo libro. Las hojas que formaban el viejo libro eran gruesas y amarillentas por el tiempo, las primeras tenían marcas manchas de tinta y letra más desgastada en comparación con las últimas que estaban mucho más limpias.
Cada hoja tenía dos marcas una de Lucifer y Lucifer insignis, abajo salía el nombre de cada uno, su sexo y el año. Margaret fue a la penúltima página donde salía.
ஓ ஒ
Angela Dehay Elliot Sardeson
♀ ♂
1910
-Los últimos tenían las marcas muy parecidas–Patrick colocándose la polera se acerco para ver.
-Tienes razón, pero no creo que sea algo malo
Margaret pasó a la ultima pagina, esta solo tenia un solo signo dibujado y correspondía al de Patrick. Margaret tomó un lápiz de tinta y se dispuso a dibujar el signo de Caroline que seguía plácidamente durmiendo en la camilla.
Margaret se puso al lado de Caroline para poder ver mejor el signo, no se olvido de ningún detalle. Caroline empezó a despertar poco a poco. Al ver a Patrick sentado al lado de ella se sentó y se apoyo en el.
-¿Dónde estoy?–pregunto mirando a todos lados con recelo.
-Estamos en la enfermería del laboratorio–respondió Patrick.
-¿Laboratorio? – pregunto Caroline atónita.
-Si…- la señora Margaret lo interrumpió poniéndose frente a los dos muchachos.
-Querida tengo que sacarte una muestra de sangre
-Bueno – Caroline se subió la manga del poleron.
Margaret al terminar le pasó un algodón y salió de la enfermería con las típicas palabras de siempre “Vuelvo pronto”.
-Patrick…
-¿Que?... ¿estás mareada? – dijo tomando rápidamente a Caroline.
-No, no es eso. Tú me dijiste ayer que me dirías porque gritabas. – Patrick la miro un rato.
-Espero…-dijo Caroline impaciente.
-Ayer…estaba peleando con Herbert. Desde que te vi, supe que eras tú, pero no lo podía verificar. Cuando te desmayaste y te lleve a mi cuarto te debería haber llevado a la enfermería, pero yo sabía que Herbert empezaría inmediatamente con sus experimentos contigo y yo no quiero eso.
-Patrick no te entiendo…
-Cada vez que llega gente y alguna se enferma o le pasa algo, Herbert la somete a sus experimentos, para poder sacar información de la piedra…
-Pero no se supone que la piedra solo la tienen los Lucifer.
-Si, pero no siempre la han tenido de siempre, la mayoría de las veces a llegado cuando Lucifer entra en contacto con la piedra de Lucifer insignis. Algunas veces también la piedra ha estado dentro de Lucifer.
-¡Adentro!
-Sí, debajo de su marca, por ejemplo si tu no hubieras tenido la piedra nosotros tendríamos dos posibilidades, que está dentro de tu hombro o va a llegar después.
-Y, si hubiera sido así ¿La tendrían que sacar?
-Si
-¿Qué tipos de experimentos hace el profesor?
-Alterar el aura, es la única forma de controlar la piedra, pero obviamente ellas no son Lucifer así que no pudo hacer aparecer la piedra o la marca y además les hace daño, a algunas las ha dejado sin memoria, sin poder caminar o simplemente han muerto.
En la cara de Caroline estaba reflejado el miedo puro, tenía miedo que le hagan daño, tenía miedo de todo.
-¿La marca también puede aparecer?
-Sí, pero algunas veces siempre la han tenido, como tú.
-¿Para que quiere el profesor controlar la piedra?
-El libro dice que llegara el día en que la tierra ya no necesite mas la unión de la piedra ¿Por qué? No sé, pero lo que sé es que el profesor está demasiado interesado en eso y va a tratar a costa de todo juntarlas. El ¿Por qué? Tampoco lo sé pero te puedo asegurar que es para sacarle información a la piedra; de donde llegó, como desaparece y todo eso.
Caroline estaba espantada no podía ocultar el horror que sentía por que era demasiado.
-Patrick, tengo miedo – dijo la muchacha abrazando al joven.
-No te pasara nada, cualquier cosa tienes que decirme a mi o a la enfermera Margaret, ella está de nuestro lado, no dejara que nada malo te pase.
-Caroline, eres el otro Lucifer – dice Margaret entrando en la enfermería con un tubito con la sangre de Caroline. Patrick mira alegre a la joven y a la señora, estaba alegre, sabía que su instinto jamás le fallaría. Margaret paso por el lado de los muchachos hasta la mesa donde empezó afanosamente a escribir en unos papeles, por un momento ni se acordó de los dos muchachos que estaban en la enfermería con ella.
-Caroline será mejor que descanses, vamos te dejare en tu pieza – Patrick se paró, Caroline miró a Margaret como esperando que digiera algo pero ella ni hablo; recibió gustosa la mano que Patrick le ofrecía para bajarse de la camilla. Pasaron por esa abrumadora atmosfera para salir al aire fresco. Entraron en el colegio y los primeros que se le cruzaron fueron Oliver, Jessica y Kate. Jess al ver a su amiga la fue a abrazar y Kate hizo lo mismo, Oliver igual iba a abrazar a su querida amiga pero se encontró con la mirada de Patrick clavada en el así que solo de digno a preguntarle como estaba.
-Gracias por preocuparse chicos, estoy bien…-el timbre la interrumpió. Tenían que volver a clases – ahora iré a descansar, nos vemos mas tarde.
-Carline pasaremos por ti después de clases – dijo Jess despidiéndose de Caroline.
-Podríamos ir todos juntos, yo conozco un lugar que les encantará – sugirió Patrick.
-Entonces nos vemos después de clases en la pieza de Carline – dijo Kate.
-¿Vamos? El profesor nos retara – dijo Jess tomando la manga de Oliver.
-Adiós – Kate corría detrás de sus amigos que ya se habían adelantado.
Caroline y Patrick caminaron hasta la pieza de Caroline. Hubo silencios incómodos pero Patrick siempre los rompía haciendo que Caroline se relajara. Llegaron a la pieza y no pudieron abrir la puerta. Estaba con pestillo.
-No se abre… - Caroline estaba forzando la puerta para que se abriera.
-¿La tenias cerrada?
-No, la deje abierta.
-Voy a ver si la ventana está abierta. Espérame.
Patrick corrió por el pasillo hasta salir. Encontró la ventana abierta y se metió por ella. Cruzo la pieza, tomo las llaves que estaban en el velador de Caroline y abrió la puerta.
-Listo – dijo abriendo la puerta.
-Gracias.
-Bueno será mejor que te acuestes.
-Eso hare – Caroline se sentó en la cama y Patrick al lado de ella – ¿Me puedes mostrar tu marca? – Patrick lo dudo un poco.
-¿Qué pasa? ¿Me la mostraras?
-No nada, si acá esta… - Patrick se sacó la polera. Caroline quedo sin palabras solo miraba el musculoso abdomen de Patrick. Por un momento no pudo evitar sonrojar y Patrick al darse cuanta rió.
-Jestas roja.
-Que digamos no es muy cómodo estar al lado tuyo así.
-¿A si? – Patrick se acercaba lentamente y lujuriosamente a Caroline. Ella se iba echando para atrás.
-… ¿Qué…haces?... – sus palabras salían torpes. Patrick estaba literalmente casi encima de ella pero al escuchar esa pregunta que reflejaba la confusión misma se largo a reír.
-Oh dios, hubieras visto tu cara…tranquila solo quería molestarte- Patrick abrazo a Caroline. Ella no se negó, le gusto sentir su cálida piel. Patrick se alejó de Caroline, ella miraba fijamente su marca.
-ésta es…-dijo pasando la mano por el pecho de Patrick, el solo la miraba. El timbre sonó ya eran las 5:00 y Jess, Kate y Oliver iban en camino a la pieza de Caroline. Caroline recogió la polera de Patrick que estaba tirada en el suelo.
-Toma póntela, los chicos llegaran en cualquier momento – Patrick la miró un rato y se puso la polera.
En menos de 10 minutos ya estaban todos en la pieza de Caroline.
-¿Patrick a dónde iremos? – pregunto Jess
-Vamos a ir a unas praderas que hay acá cerca del colegio.
-Genial, pero tenemos que cambiarnos ensuciaremos todo el uniforme – dijo Jess mirando a Kate.
-Sí, ya cambiémonos así que Oliver tu también y tu Patrick afuera – Kate estaba empujando a los dos muchachos a la entrada.
-Ya me iré a cambiar – Oliver dejó la pieza y se fue a la suya. Patrick se negaba a salir, decía que si se iba Caroline se desmayaría. Caroline no se interpuso solo rió así que sus amigas lo dejaron quedarse dentro pero si no miraba.
Kate fue corriendo a la pieza de ella para buscar su ropa y fue a la de Jess para sacar la de ella. Los otros tres jóvenes conversaban en la pieza. Cuando llego la ropa se metieron las tres al baño a cambiarse, después de unos cuantos problemas salieron. De última salió Caroline y Patrick se quedo viéndola. Se veía preciosa con ese vestido blanco floreado y con esas calzas negras. Jess con un vestido azul y con calzas amarillas y Kate con un vestido celeste con flores azules y con unas calzas rosadas. Oliver llegó y se fueron salieron todos y los últimos fueron Patrick y Caroline que tenía que cerrar la puerta.
-Carline apúrate con las llaves – grito Jess
-Ya tranquila, adelántense los alcanzamos al tiro – grito en respuesta Caroline y sus amigos le hicieron caso. Caroline después de “pelear” con las llaves logro cerrar la puerta, detrás de ella estaba Patrick que la tomó de la cintura y se acerco a su oreja susurrándole unas palabras.
-Te vez hermosa – Caroline se dio vuelta y Patrick le sonrió – ¿Vamos? Nos esperan.
Los dos jóvenes alcanzaron a los demás. Pasaron por los lugares que Caroline conocía, por el camino al laboratorio y el banco blanco. Siguieron caminando más allá y llegaron a una especie de pradera con pasto muy largo y mas allá estaba más corto. Caroline por un momento fue más atrás de todo el grupo, necesitaba pensar lo que había ocurrido, estaba confundida. ¿A ella le gustaba Patrick? No imposible si recién lo conocía, pero… ¿Le gustara ella a Patrick? Caroline se sonrojaba de solo pensarlo. Por un momento Caroline se encontró demasiado distanciada del grupo pero lo logro alcanzar. Llegaron a la pradera con pasto corto. Corría una fría brisa y a Caroline le dio frio así que Patrick le prestó su poleron, mientras tanto Kate corría para todas partes y Oliver la observaba. Jess miraba todo el lugar como algo que jamás había visto, simplemente le fascinaba el lugar. Jess sacó su cámara de su bolso y empezó a fotografiar desde el más pequeño insecto que volaba hasta los grandes árboles que se veían a lo lejos. A Jess se le ocurrió sacarse una foto con sus tres amigas de infancia como la que se sacaron cuando eran pequeñas. Le dijo su idea a sus amigas y ellas estaban igual de emocionadas. Le pasaron la cámara a Patrick y ellas se acostaron en el suelo con las piernas arriba.
-Listo, salió bien – dijo Patrick mostrando la foto de la cámara a las tres jóvenes.


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