martes, 12 de noviembre de 2013

Llovía de una forma que nadie se encontraría en la calle. Solo nosotros. Tentados al destino, con asuntos pendientes que eran difíciles de explicar. La única fuente de calor era él. Eso era agradable pero a la vez emanaba un frío congelante que hacia que los centímetros de distancia fueran kilómetros.
Te miré. Algo fuerte me golpeó justo en ese momento. Al centro del pecho. Y el dolor cuando es por dentro es mas fuerte. Y así fue... Hay palabras que suben como el humo y otras que caen como la lluvia, directo a ti, te mojan y dejan en tu piel pequeñas y miles sensaciones de frío que se van esparciendo en la piel como estelas en el mar. Es algo extraño, inasimilable, decepcionante. Al primer reflejo no te lo crees, al segundo parece un sueño y al tercero esperas que lo sea. Pero llega el cuarto y te das cuenta que es verdad, y finalmente en el quinto tu misma lluvia deja largas marcas en tus mejillas.
Tantas preguntas, tantas dudas que tienen tantas ganas de ser contestadas, pero no lo son, solo por el mero hecho de serte sincera y saber que no podrás soportar la respuesta...

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